sábado, 7 de mayo de 2011

PANFLETO

Si apagas la televisión y te alejas de la vacuidad y la levedad de quienes se creen capaces (¡con sus inanes discursos!) de manipularte, un buen día, descubrirás no sólo que tienes muchas razones y motivos para la indignación y la reacción (¿pero cómo pretenden borrar los derechos, hipotecar el futuro y mercantilizar las vidas?), sino también que no hay lugar para el miedo.

Ellos, los que se presumen vencedores (caines sempiternos), son quienes han de sentirse aterrados porque no tienen ni la verdad, ni la justicia, ni la razón moral de su lado.

Nunca fue tan fácil enfrentarse a quienes ansían manejar el mundo porque nunca antes fueron tan torpes y previsibles, ni nunca antes tuvimos el conocimiento tan alcance de la mano.

Niégate a conformarte con el cierre del espacio público, con el primado del individualismo egoísta, con el fin de la historia, con la defunción del estado social, con el exterminio de la educación pública, con el nacimiento de más generaciones perdidas, con la identidad entre desarrollo y consumo de usar y tirar, entre progreso y especulación de basuras financieras, entre democracia y publicidad de baja calidad.

Nuestro país es un estado social y democrático de derecho, que propugna como sus más altos valores, la Libertad, la Justicia, la Igualdad y el Pluralismo: ha llegado el momento de expulsar a los mercaderes de la casa del pueblo.

Es tiempo de cambio.

Ya no se trata de que otro mundo sea posible (¡claro que lo es!). Ahora se trata de que este mundo es inadmisible.


Somos muchos más de los que creemos (y nos quieren hacer olvidar) que somos. Avancemos contra la (sin-) razón del que se cree más fuerte, rompiendo los límites de lo imposible.








panfleto.
(Del ingl. pamphlet).
1. m. Libelo difamatorio.
2. m. Opúsculo de carácter agresivo.





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